Aún soy escritora.

Amo escribir desde que tengo memoria, la bolsa con decenas de cuadernos en mi antiguo cuarto─ por ejemplo, es testigo de esto; en ellos hay cientos de páginas llenas de poemas, cuentos, confesiones, personajes y anécdotas que nunca le conté a nadie cuando era niña  que son prueba de mi amor sincero por este maravilloso y liberador arte.

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Pasé valiosas horas inventando mundos, realidades alternas de mi vida y versiones mejoradas de mí misma, sin imaginarme que el día de hoy, muchos años más tarde, todas esas letras se quedarían olvidadas.

Por mucho que me duela reconocerlo, fui yo quien decidió olvidarse y guardar mi imaginación en un baúl, que luego enterraría en lo más profundo de mi mente; fue el mismo día que dejé los cuadernos y libros a un lado para dedicarme a hacer lo contrario a todo aquello que me dijeron que era buena haciendo, sólo porque no me gustaba que me dijeran qué hacer.

Aunque arrepentirse no cambie nada, me arrepiento…

Cuando me di cuenta lo mucho que extrañaba poner mis palabras en papel, pude comprobar también que el talento se reseca cuando no se usa, por muy bueno que este sea o haya sido.

Hoy me siento por horas a pensar, escribir y borrar, pues ya nada me parece tan bueno como para querer mostrárselo a los demás, pasa demasiado tiempo antes de que al fin pueda elaborar dos o tres frases que tengan sentido en mi interior y que concuerden con todo aquello que quiero expresar, las palabras me faltan y sufro demasiado intentando sacarlas de mi pecho, a pesar de tener tanto que decir.

No es falta de inspiración, pues me doy cuenta todos los días que absolutamente todo lo que está a mi alrededor tiene algo peculiar que podría describirse fácilmente si encontrara las palabras, pero éstas han sido tan traicioneras últimamente que se esconden cuando saben que las estoy buscando. Es una sensación extraña, muy parecida a la que se experimenta cuando se tiene ganas de estornudar y el estornudo se desvanece antes de tiempo; es incómodo y hasta deprimente a veces…

Pero no me rindo, yo sigo escribiendo…

Escribo sobre esta frustración por no saber sobre qué escribir, también sobre aquellas palabras que no encontré en el momento adecuado y después quise inventar, o de las veces en las que tuve que escribir sobre lo mismo una y otra vez hasta que se me ocurrió otra cosa, escribo sobre la ansiedad que me produce tener tanto tiempo en mis manos para terminar aquel libro que empecé hace dos años y que no me atrevo a terminar;  y de la emoción que me invade cada vez que recuerdo la sonrisa de mi madre y de mi tío al leer los cuentos que alguna vez escribí de niña.

Aún soy escritora, solo tengo que recordármelo a mi misma cada día, y escribir aún sin hacer sentido, hasta que mis palabras vuelvan a la normalidad dentro de mi.

One thought on “Aún soy escritora.

  1. En ocasiones dejamos por un lado lo que nos da vida ppr seguir lo que nos indican los demás, se vale el arrepentimiento, aunque algunos lo alcanzamos un poco mas tarde de lo adecuado. Ánimo, sigue escribiendo, lo haces muy bien, introducirme en la secuencia de tu texto sintiendo y viviendo cada palabra no lo logra cualquiera, tu lo haces. Y por favor termina ese libro y dejanos leerlo.

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